Wall Street pone freno al entusiasmo por la IA: Amazon se desploma tras anunciar un gasto récord - Pulso Tecnológico

Wall Street pone freno al entusiasmo por la IA: Amazon se desploma tras anunciar un gasto récord

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Por Redacción | Centrodatos
6 de febrero de 2026

Algo está cambiando en la relación entre los mercados financieros y la inteligencia artificial. El optimismo casi ilimitado que durante meses impulsó a las grandes tecnológicas parece haber llegado a su fin. Amazon lo ha comprobado de forma contundente: tras anunciar una inversión histórica en IA, sus acciones se desplomaron más de un 10 %, enviando un mensaje claro desde Wall Street: ya no basta con prometer futuro, ahora se exige rentabilidad.

El anuncio que encendió las alarmas

Amazon presentó sus resultados correspondientes al último trimestre de 2025 con cifras que, aunque positivas, no lograron convencer a los inversores. Los ingresos crecieron un 14 % y el beneficio neto un 6 %, por debajo de las expectativas del mercado. Sin embargo, el verdadero detonante fue el anuncio de un capex estimado de 200.000 millones de dólares para 2026, destinado en gran parte a infraestructura de inteligencia artificial.

La reacción fue inmediata. En las operaciones posteriores al cierre, las acciones de Amazon cayeron alrededor de un 11 %, reflejando un giro radical en la percepción del mercado hacia este tipo de apuestas.

De premiar el riesgo a castigar el exceso

Hasta hace poco, Wall Street celebraba las inversiones agresivas en IA como señales de liderazgo y visión estratégica. Hoy el panorama es distinto. La caída de Amazon se suma a descensos recientes en compañías como Microsoft y Google, evidenciando un patrón claro: los inversores han pasado de valorar el potencial a exigir retorno real de la inversión.

El mercado observa con creciente preocupación el desequilibrio entre el ritmo de gasto y el crecimiento de los ingresos. En el caso de Amazon, AWS registró un sólido aumento del 24 % en ingresos, pero el gasto en infraestructura crece aún más rápido, alimentando dudas sobre la sostenibilidad del modelo.

Una carrera armamentística tecnológica

Las grandes tecnológicas parecen atrapadas en una carrera de infraestructuras donde nadie puede permitirse frenar. Centros de datos, chips especializados y capacidad energética se han convertido en armas estratégicas. El problema es que detenerse implica perder ventaja competitiva, pero continuar gastando sin garantías de retorno puede erosionar la confianza del mercado.

Andy Jassy, CEO de Amazon, defendió la estrategia asegurando que la IA representa una oportunidad única para redefinir el tamaño y alcance de AWS y de la compañía en su conjunto. Un discurso similar al de otros líderes tecnológicos que consideran más peligroso no invertir que asumir pérdidas a corto plazo.

Amazon es más que IA

Paradójicamente, mientras la IA genera dudas, otros negocios de Amazon muestran una evolución sólida. El comercio electrónico creció un 10 % y el negocio publicitario un destacado 23 %. Estos segmentos están financiando la apuesta por la inteligencia artificial, que empieza a percibirse como un pozo de inversión sin resultados inmediatos.


A esto se suman otros frentes costosos, como el proyecto de satélites Kuiper o la robotización de su red logística, lo que intensifica la presión sobre las finanzas del grupo.

El fin del “optimismo gratuito”

El contexto macroeconómico de 2026, marcado por una mayor aversión al riesgo y una presión creciente por la rentabilidad, ha puesto fin al llamado “optimismo gratuito” de los mercados. Las cifras impresionan: invertir casi lo mismo que el PIB anual de países como Qatar únicamente en centros de datos de IA resulta, para muchos inversores, difícil de justificar.

Además, existe un riesgo añadido: la obsolescencia tecnológica. Las infraestructuras actuales podrían quedar desfasadas en pocos años si cambian las arquitecturas de chips o los modelos de IA, sin mencionar el impacto energético y el consumo de agua asociado a estos proyectos.

Un nuevo mensaje desde Wall Street

El mensaje es claro: la inteligencia artificial sigue siendo estratégica, pero ya no es un cheque en blanco. Las grandes tecnológicas deberán demostrar que sus multimillonarias inversiones no solo construyen el futuro, sino que también generan beneficios tangibles en el presente. 

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