En las últimas semanas, las redes sociales se han visto inundadas por un fenómeno visual llamativo: fotografías personales transformadas en ilustraciones con estilo Pixar, anime, Studio Ghibli, caricatura profesional o retrato cinematográfico. Este nuevo trend impulsado por ChatGPT y modelos de generación de imágenes con inteligencia artificial ha captado la atención de millones de usuarios, desde estudiantes y docentes hasta artistas, empresas y figuras públicas.
Pero más allá del impacto estético y la viralidad, este fenómeno plantea preguntas importantes sobre aprendizaje, uso responsable de la tecnología, privacidad y pensamiento crítico.
¿En qué consiste el trend?
El proceso es sencillo: el usuario sube una fotografía y solicita a la IA que la transforme siguiendo un estilo artístico específico mediante un prompt (instrucción textual). El resultado suele ser una imagen atractiva, estilizada y lista para compartir en redes sociales, perfiles profesionales o material promocional.
Esta accesibilidad ha democratizado herramientas que antes requerían conocimientos avanzados de diseño gráfico o ilustración digital.
Ventajas desde el punto de vista del aprendizaje
Desde una perspectiva educativa y tecnológica, este trend ofrece aportes relevantes:
Alfabetización digital y en IA: los usuarios aprenden, casi sin darse cuenta, cómo funcionan los modelos generativos y la importancia de formular instrucciones claras.
Estimula la creatividad: fomenta la experimentación visual y el pensamiento creativo, incluso en personas sin formación artística.Aprendizaje por exploración: el ensayo y error al ajustar prompts desarrolla habilidades cognitivas relacionadas con la resolución de problemas.
Puente hacia competencias tecnológicas: puede ser una puerta de entrada para interesarse en temas como inteligencia artificial, diseño, ética digital y programación.
En contextos educativos, estas herramientas pueden utilizarse de forma guiada para explicar conceptos complejos de manera visual y atractiva.
Desventajas y limitaciones
No obstante, el uso acrítico también presenta desafíos:
Superficialidad en el aprendizaje: consumir resultados sin comprender el proceso puede limitar el desarrollo de habilidades profundas.
Dependencia tecnológica: existe el riesgo de sustituir la creatividad humana por soluciones automáticas.Desvalorización del trabajo artístico: ilustradores y diseñadores han expresado preocupación por el uso de estilos sin reconocimiento ni compensación.
La tecnología, por sí sola, no garantiza aprendizaje significativo si no se acompaña de reflexión y contexto.
Riesgos asociados al trend
Uno de los puntos más sensibles es el de los riesgos digitales, especialmente en materia de privacidad y ética:
Uso de datos personales: subir fotografías implica ceder información biométrica que puede ser almacenada o utilizada para entrenar modelos.
Desinformación visual: las imágenes generadas pueden ser usadas para suplantación de identidad o manipulación de la percepción pública.Normalización de la vigilancia digital: compartir imágenes sin leer políticas de uso refuerza prácticas poco conscientes sobre datos personales.
Impacto en jóvenes y estudiantes: sin orientación, pueden asumir la IA como infalible o neutral, cuando no lo es.
Aquí es donde la educación digital juega un rol clave.
¿Quiénes se han sumado al trend?
El fenómeno ha sido adoptado por:
Estudiantes y docentes
Influencers y creadores de contenidoMarcas y empresas
Medios de comunicación
Instituciones educativas
Figuras públicas y profesionales
Cada grupo lo utiliza con fines distintos: entretenimiento, marketing, identidad profesional o experimentación creativa.
Una mirada crítica y educativa
El verdadero valor de este trend no está solo en la imagen final, sino en cómo se usa la herramienta y qué se aprende del proceso. La inteligencia artificial no debe verse únicamente como una moda, sino como una tecnología que requiere criterio, ética y responsabilidad.
Integrar estas herramientas en el ámbito educativo implica enseñar no solo a usarlas, sino a cuestionarlas, comprender sus límites y evaluar sus implicaciones sociales.
Conclusión
El trend de fotos con ChatGPT es un reflejo del momento tecnológico que vivimos: poderoso, accesible y seductor. Aprovecharlo para el aprendizaje es posible, siempre que se acompañe de pensamiento crítico y conciencia digital. Ignorar sus riesgos, en cambio, puede convertir una experiencia creativa en un problema silencioso.
La inteligencia artificial no reemplaza al ser humano; lo desafía a aprender mejor, pensar más y actuar con mayor responsabilidad.
Escrito por:
Leovankis Corniell S.
Profesor de Ciencias de la Computación
Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)
Imágenes: ChatGPT
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