Por Leovankis Corniell S.
7 de febrero de 2026
Mientras Netflix quema miles de millones de dólares cada año para mantener vivo su catálogo de series y películas originales, YouTube avanza en la dirección contraria: no paga la producción de la mayoría de los contenidos que aloja y, aun así, gana más dinero que casi todos los gigantes del entretenimiento.
La pregunta ya no es cuál plataforma de streaming es más popular. La verdadera cuestión es cómo YouTube logró adelantarse a Netflix, Prime Video y casi toda la industria del entretenimiento tradicional sin convertirse en un estudio de cine.
YouTube ya gana más dinero que Netflix
Alphabet, la empresa matriz de Google, reveló en su informe financiero del cierre de 2025 que YouTube generó más de 60.000 millones de dólares en un solo año, sumando publicidad y suscripciones como YouTube Premium y YouTube Music.
En el mismo período, Netflix facturó alrededor de 45.000 millones de dólares, una cifra impresionante, pero claramente inferior a la de la plataforma de video más grande del planeta. Solo Disney se mantiene por encima de YouTube en el negocio global del entretenimiento.
Este hito confirma una tendencia que se viene gestando desde hace años: YouTube ya no es “otra plataforma de videos”, sino uno de los mayores actores de la industria audiovisual mundial.
El cambio en la forma de consumir video
El crecimiento de YouTube no se explica solo por sus ingresos, sino por un cambio profundo en los hábitos de consumo. Cada vez más personas ven YouTube directamente en la televisión del hogar, desplazando a los servicios de streaming tradicionales.
Al mismo tiempo, el mercado de las suscripciones muestra señales claras de agotamiento. En Europa y América, los usuarios han dejado de sumar nuevas plataformas y comienzan a cancelar servicios. Este fenómeno, conocido como fatiga de suscripción, está obligando a Netflix, Disney+ y otras plataformas a recortar inversiones y reducir la cantidad de producciones originales.
Dos modelos de negocio opuestos
La diferencia entre YouTube y Netflix no es solo de números: es filosófica.
Netflix invierte alrededor de 17.000 millones de dólares al año en producir series, películas y documentales. Todo el riesgo financiero recae sobre la empresa.
YouTube, en cambio, se apoya en millones de creadores independientes que asumen los costos de producción. La plataforma se queda con una parte de los ingresos publicitarios y de suscripciones, sin financiar directamente la mayor parte del contenido.
El resultado es brutal: cada minuto se suben cientos de horas de video a YouTube, una cantidad de contenido imposible de igualar para cualquier estudio tradicional.
El arma secreta: el algoritmo
Otro factor clave es el sistema de recomendación de YouTube. Gracias a modelos avanzados de inteligencia artificial, la plataforma no solo sugiere videos por categorías, sino que aprende con enorme precisión los intereses de cada usuario.
Esto convierte a YouTube en una máquina de retención de atención: siempre hay “otro video” que encaja exactamente con lo que te gusta ver. Las plataformas de streaming, con catálogos cerrados y estrenos limitados, no pueden competir con esa capacidad de personalización en tiempo real.
Gratis gana a pago
YouTube también juega con una ventaja que Netflix no tiene: se puede usar gratis.
El modelo híbrido —contenido gratuito con anuncios + opción de suscripción sin publicidad— le permite alcanzar a públicos que nunca pagarían una cuota mensual por una plataforma de streaming.
Con más de 2.700 millones de usuarios activos mensuales en todo el mundo, YouTube tiene un alcance que ninguna plataforma de suscripción puede igualar. Es, literalmente, una televisión global abierta las 24 horas.
Lo que viene: un golpe al modelo de Hollywood
El liderazgo de YouTube en ingresos no es solo una curiosidad financiera: es una señal de que el modelo tradicional del entretenimiento está bajo presión.
Durante décadas, el sistema de Hollywood se basó en estudios centralizados que controlaban la producción, la distribución y la monetización del contenido. Hoy, ese modelo compite contra un ecosistema descentralizado donde millones de creadores producen contenido para audiencias específicas, sin intermediarios.
En este nuevo escenario, Netflix no compite solo contra otras plataformas de streaming. Compite contra creadores individuales, canales educativos, streamers, podcasts en video y comunidades enteras que producen contenido de forma constante y casi infinita.
El verdadero ganador no es solo YouTube como empresa: es el modelo de plataforma abierta, que ha demostrado ser más escalable, más barato y, sobre todo, más alineado con la forma en que hoy consumimos contenido digital.
Imagenes: Generadas con IA
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